Publicado el 05 de marzo de 2026 por Antonio J. Romero
Cuando el mundo colapsa: ecos de la Prehistoria en The Walking Dead
Autor: ANTONIO J. ROMERO
Foto de portada: Cabecera de la serie The Walking Dead. Fuente: Netflix
A la hora de abordar la aproximación hacia otras sociedades en períodos históricos diferentes al nuestro y, más concretamente, a las comunidades prehistóricas, el primero de los obstáculos reside en el modo de vivir actual. Al menos en Occidente, nuestra pertenencia a un sistema capitalista global, digitalizado y orientado al consumo dificulta la comprensión de otras maneras de entender y llevar a cabo la subsistencia, sobre todo si éstas son ajenas a instituciones como el Estado o los organismos nacionales e internacionales de distinta naturaleza que influyen en las normas económicas globales, entre otras.
Las series televisivas de corte post-apocalíptico ofrecen al espectador la oportunidad de observar cómo se configura una sociedad desde un punto cero, un hipotético estadio inicial fruto de la destrucción total del sistema anterior. Y cualquier reorganización de las comunidades humanas supervivientes podría retrotraernos a los ecos de otros tiempos en los cuales todas esas instituciones que sustentan nuestro sistema y que hoy hemos naturalizado han sido derribadas hasta los cimientos.
En la serie The Walking Dead (AMC Studios, 2010-2022) una epidemia que transforma a gran parte de la población mundial en zombis sitúa a los personajes frente al reto de sobrevivir en condiciones extremas, algo que sólo podrán lograr adaptándose a este nuevo medio. El estudio de esta reorganización económica, territorial, social y política desde una óptica prehistórica y su crítica desde las Ciencias Sociales permiten emplear las primeras dos temporadas de esta serie como una herramienta didáctica para conseguir una mayor comprensión de las sociedades cazadoras-recolectoras y primeras productoras de la Prehistoria.
En la temporada uno hallamos una serie de dinámicas que, en cierto modo, nos retrotraen a la vida cotidiana de una sociedad del Paleolítico. Los personajes de la serie se organizan como una banda, un grupo nómada con una alta movilidad en la búsqueda de recursos, una economía cazadora-recolectora y una organización más o menos igualitaria. La disposición de la comunidad en el territorio tiene lugar sobre un campamento base (una vieja cantera abandonada) en torno al cual se sitúan varias zonas potenciales para la obtención de recursos, tales como la ciudad de Atlanta, un pueblo abandonado, una gasolinera, un bosque y un lago, entre otras. La adquisición de recursos se basa, sobre todo, en las labores de scavenging (rebusca o carroñeo), además de la caza oportunista, la recolección y la pesca.

Pie de foto: Esquema de explotación del territorio del grupo de supervivientes en torno al campamento de Atlanta (Temporada 1) (Romero et al., 2023).
Esta comunidad carece de estructuras centralizadas de autoridad, si bien es posible observar la presencia del liderazgo informal de Rick, el cual se correspondería con la figura del Big Man, un individuo que, siendo igual al resto, posee una serie de cualidades que lo distinguen y le otorgan un mayor peso en la toma de decisiones. En este sentido, desde los primeros compases de la primera temporada, comienzan a surgir ciertos sujetos especialistas en determinadas tareas, tales como el cazador y rastreador (Daryl) o el buscador de recursos (Glenn). Por otro lado, en general este colectivo establece una división sexual del trabajo, si bien este hecho va evolucionando conforme avanza la serie y, sobre todo, a partir de la temporada dos.
En la temporada segunda, la banda de Rick entra en contacto con la familia Greene, cuya vida trascurre de manera muy parecida a la de las primeras sociedades productoras de alimentos del Neolítico. Este grupo ocupa el territorio en torno al rancho de Hershel, el cual funciona de manera autónoma como si de una aldea se tratase, contando con varios tipos de animales estabulados, así como diversos cultivos. Asimismo, esta granja cuenta con una serie de infraestructuras, tales como una serie de pozos que proveen al grupo de agua potable o un molino. Además de esta economía de tipo productivo con agricultura y ganadería, la familia Greene continúa el abastecimiento de recursos por otras vías, estableciéndose en los alrededores de la granja un pueblo abandonado, una escuela, un hospital militar, una carretera, un bosque y una zona pantanosa, lugares interesantes desde un punto de vista de depredación de alimentos, medicinas y todo tipo de pertrechos.
El clan de los Greene está integrado por una serie de individuos emparentados entre sí que constituyen el núcleo de la comunidad (Hershel, Maggie y Beth) y en torno al cual se disponen otros miembros unidos por una serie de lazos clientelares. En este caso, el poder recae de forma total en Hershel, el cual ostenta la propiedad tanto de la granja como de todos sus recursos, además de la toma de decisiones, constituyendo un auténtico patriarcado. En suma, en la segunda temporada también tiene lugar el primer enfrentamiento armado entre dos grupos de supervivientes, los cuales se disputan la ocupación y la propiedad de la granja de Hershel (Según el registro arqueológico disponible en la actualidad, los enfrentamientos tal y como los conocemos hoy surgen a partir de la economía productora de alimentos).

Pie de foto: Esquema de explotación del territorio del grupo de supervivientes en torno a la Granja Greene (Temporada 2) (Romero et al., 2023).
Este panorama, aunque aborda cuestiones aún debatidas por las Ciencias Sociales, resulta útil desde un punto de vista didáctico para reflexionar sobre las comunidades humanas en la Prehistoria. En The Walking Dead aparecen representaciones sociales polémicas desde la perspectiva de género, como la división sexual del trabajo o la escasa presencia de mujeres en posiciones de poder, especialmente en la primera temporada. Estas ideas, propias de la Antropología más clásica, hoy están ampliamente cuestionadas y no se consideran aplicables a las sociedades del Paleolítico. No obstante, estas representaciones no invalidan su uso educativo, sino que pueden servir para fomentar el análisis crítico del alumnado sobre los estereotipos de género presentes en la ficción y en las interpretaciones del pasado.
Como ventajas, a la popularidad de la temática post-apocalíptica y a la de la propia serie The Walking Dead, disponible en todas las plataformas de streaming, se le suma el empleo de un contexto parcialmente conocido para facilitar el aprendizaje de conceptos complejos, entre los cuales aquí nos ocupa el funcionamiento de las sociedades cazadoras-recolectoras prehistóricas y las primeras comunidades productoras de alimentos.
Por ello, aunque no sea una serie histórica, puede considerarse una herramienta didáctica útil. Su uso podría aplicarse desde la enseñanza de Geografía e Historia en la Educación Secundaria Obligatoria hasta en estudios superiores relacionados con la Prehistoria, la Antropología o la formación del profesorado, un ámbito que cada vez demanda más metodologías y recursos innovadores frente a los modelos tradicionales.