Publicado el 20 de octubre de 2026 por Juan Luis Arsuaga
Al borde de un ataque de nervios
La inauguración de una exposición es como el estreno de una obra de teatro. Y es que el teatro y los museos tienen muchas cosas en común. El trabajo de museógrafo tiene tanto parecido con el de escenógrafo que en algunos países se agrupan en el mismo gremio. Se trata en los dos casos de contar historias, y para ello es necesario crear una atmósfera adecuada. Pero en el teatro los personajes hablan, o cantan o bailan, mientras que en los museos los objetos se convierten en los únicos protagonistas.
Pocos minutos antes de que se levante el telón todavía se está trabajando en los últimos detalles de la iluminación y del decorado, y los participantes en la obra recitan, o entonan o calientan los músculos. Finalmente, llega el momento de empezar la función, y los actores, cantantes o bailarines dan lo mejor de sí mismos. Si la función tiene éxito todos los problemas se olvidan al instante con los aplausos. Y protagonistas, técnicos y directores saludan al público con una sonrisa.
Así estamos nosotros ahora, preparándolo todo para el estreno de la exposición Crania. Aunque no puedo desvelar todos los detalles, sí puedo contar ya las grandes líneas de la exposición. Hay primero un recorrido por la evolución humana, hasta llegar a Atapuerca. Luego hablaremos de Atapuerca, del poblamiento de Europa y del origen de los neandertales y del Homo sapiens. Y finalmente nos despediremos con lo que está dentro del cráneo, que es el encéfalo.
Desde su concepción siempre nos ha preocupado en el Museo de la Evolución Humana que la prehistoria se trate como un prólogo de la Historia, una especie de aperitivo de lo que vendrá luego. Pero nosotros creemos que no se puede entender al ser humano sin conocer la evolución que nos ha hecho ser lo que somos. Nuestros genes, después de todo, son paleolíticos. Por eso hemos dado entrada en el museo al arte contemporáneo en todas sus manifestaciones, y en esta exposición va a tener una presencia destacada, que sin duda sorprenderá.
Creemos ser en esto un museo diferente de todos los demás. En ningún otro se exhibe un fósil humano muy antiguo junto con un cuadro de Rafael, como hicimos en la exposición Sueños Rotos. Es el arte lo que nos distingue de los demás.
Articulo Revista nº del MEH, Oct 26/Ene 27, pag 4.